miércoles, 19 de julio de 2017

Una visión trascendente


(Real de Azúa joven - Ombú)


El año pasado se cumplieron 100 años del nacimiento de Carlos Real de Azúa. Este año se cumplen 40 años de su muerte. Las conmemoraciones y los aniversarios siempre son una buena excusa para revisar y revisitar a las figuras conmemoradas. Pero… ¿por qué es importante un repaso por la obra de este hombre, nacido el 15 de marzo de 1916 y fallecido el 16 de julio de 1977? No solo porque fue, a la vez, abogado, profesor, crítico literario, historiador, teórico de la cultura y uno de los iniciadores de la ciencia política en Uruguay; sino más bien por el hecho de haber navegado (y naufragado) en todas estas disciplinas con una actitud siempre abierta, desprejuiciada, antidogmática, inorgánica, libre, sin otras exigencias que, en primer lugar, comprender, como necesidad intelectual, y buscar una posibilidad de trascendencia para su país, como necesidad humana, en un contexto de plena modernidad profana, que ha depurado a los pueblos de las ligazones comunitarias y religiosas que le daban sentido y cohesión, sin ofrecer nada a cambio, dejándolos desamparados en una suerte de nihilismo angustioso y un cientificismo que les habla en mandarín y no les da directrices morales.

LO REAL NUNCA ES UN MÁRMOL

Una de las cosas que esta nota quiere poner en tela de juicio es la calidad de “genio”, de “inclasificable”, de “único en su especie” que suele dársele a Carlos Real de Azúa, no porque no merezca todos esos elogios y reconocimientos, sino porque quedarse en ellos es aislar al autor de ser comprendido, pues no hay otra forma de comprender que asociar, clasificar, emparentar, relacionar, establecer principios, bases, comparaciones, con otros autores, escuelas de pensamiento, movimientos de época, teorías filosóficas, científicas y artísticas. Es decir, en algún punto, endiosar a Real de Azúa nos puede conducir a una parálisis intelectual, a un miedo conceptual, un miedo a emitir alguna opinión sobre sus ideas que, inevitablemente, puede resultar incompleto, insatisfactorio, reduccionista, castrador. Algo similar ocurre con Borges, por ejemplo. La amplitud de ambos, lo inabarcable de su tarea, no nos debe acobardar ni quitar el derecho a analizar, discutir y clarificar los textos de este tipo de escritores. En definitiva: destruir el mito del hombre que leyó todos los libros, para ponerlo a dialogar con los muchos, muchísimos, que sí leyó. En otras palabras: no hagamos de Real de Azúa un José Pedro Varela, un José Gervasio Artigas, un José Batlle y Ordóñez, en fin, un espectro supremo o un mármol indestructible que no dialoga con nosotros, sino que simplemente habría que contemplar en silencio de catedral o de museo. Hecha la aclaración, comencemos la herejía de analizar a Real de Azúa.

¿QUIÉN TE HA VISTO Y QUIÉN TE VE?

A fines de 1941, Carlos Real de Azúa fue invitado a participar de una reunión a realizarse en España, donde españoles y americanos debatirían sobre “la forma de presentar al mundo la doctrina de la Hispanidad”.[i] De este debate, de esta experiencia, nace el libro España de cerca y de lejos (1943), primera obra de largo aliento del intelectual uruguayo. La pregunta es inevitable, entonces: ¿cómo Real de Azúa, un hombre joven de veinticinco años, era conocido en España antes de haber escrito su primer libro? Es curioso que un intelectual uruguayo que solo tenía en su haber algunos artículos publicados tenga impacto en España. ¿Por qué lo invitaron a él? A esta pregunta, podemos encontrar una primera respuesta. El 11 de diciembre de 1937 dictó una conferencia en la sede montevideana de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, llamada “Hispano América y el Movimiento Español”.[ii] Tal vez, a pesar de su juventud y su probable carácter anónimo, ese vínculo con la Falange, así como el interés y el estudio por los temas de la hispanidad, influyeron en la elección de los intelectuales españoles que lo invitaron. Si bien en un principio era simpatizante de algunas nociones presuntamente antimodernas que el falangismo (y los totalitarismos en general) reivindican en sus propios relatos mitificadores, el análisis incisivo de Real de Azúa en España… logró emparentar al falangismo más con la modernidad maquiavélica que él despreciaba, que con la tradición cristiana humanista, lugar ético desde el que hace sus más severas críticas al régimen español en cuestión, notando que la conjunción que los totalitarismos querían hacer entre un sistema de disciplinamiento y una reafirmación de los valores cristianos es incompatible.

“¿Qué solución aporta su fórmula del “cristianismo autoritario”, del “fascismo católico”, a la necesidad de salvar los valores espirituales […]? Nada, sino el deseo, –en tanto labios para afuera–, de conciliar. En cuanto España integre y sea solidaria del mundo totalitario, la cuestión queda sin salida”.[iii]

Lo cierto es que Carlos Real de Azúa nunca fue un intelectual “famoso”, en el restringido sentido en que un intelectual puede serlo. Emir Rodríguez Monegal sostiene que, de los escritores importantes del 45, Real de Azúa “es el que ha padecido menos la popularidad[iv].  Ruben Cotelo describe la muerte de Real de Azúa, en 1977, como “rodeada por un hosco y hasta resentido silencio”, contraponiéndola a la de José Enrique Rodó, maestro de juventudes. Cuando llegó noticia de la muerte de Rodó a Montevideo, “hubo pesadumbre y tristeza en la Ciudad Vieja, donde por entonces se concentraba la vida social de la ciudad, y hasta los estudiantes, en señal de duelo, suspendieron una manifestación de protesta contra un rector malvado”.[v]  También según Cotelo, esa negación de la fama que rondó la figura de Real de Azúa fue ciertamente buscada y querida por el intelectual: para Cotelo, hay un rasgo marcado y persistente en Real de Azúa que sería el “horror a permanecer, a fijarse, a cristalizarse, a encasillarse o a permitir que lo encasillaran y estereotiparan”, y que eso explica, entre otras cosas, que se resistiera a que lo fotografiaran.[vi] Pero nunca llegó a haber estructuralismo foucaultiano en Real de Azúa, esto es, la búsqueda de un discurso que difumine la noción de sujeto hablante comprometido, la apuesta de que “…el hombre se borraría como en los límites del mar un rostro de arena”.[vii] En la descripción que el intelectual uruguayo hace de su propio sistema teórico, el existencialismo (doctrina del sujeto responsable y actante en la construcción del mundo), mencionado como corriente de época, está presente:

“La perspectiva filosófica desde la cual estas reflexiones nacen, podría colocarse entre la trayectoria aristotélico-tomista, como línea general, con sus creencias fundamentales en el Ser, la inteligibilidad de lo real, las jerarquías de la razón, las nociones centrales de materia y forma, de potencia y acto, el realismo crítico como gnoseología, y un “espíritu de encarnación”, dentro del cual, un robusto sustancialismo de Espíritu y de cosas, salve los divorcios del idealismo. Junto a ella, la filosofía de los valores, como lenguaje expositivo e increíblemente fecundo en lo social, y las corrientes existencialistas y fenomenológicas, verdadera atmósfera del pensamiento de nuestro tiempo”.[viii]

PERSONA, TRASCENDENCIA, DEMOCRACIA

Pero la preocupación más profunda de toda la obra teórica de Real de Azúa ya está no solo esbozada sino concretamente planteada en España…, y se identifica con la preocupación espiritual del personalismo, bastante mentado en los años cuarenta. En la distinción entre “individuo” y “persona” que plantea el personalismo, Real de Azúa siempre hace preponderar la persona. El totalitarismo español, y todos los demás, son modernos en el sentido de proponer un individualismo disfrazado de personalismo cuya tensión inevitable no pueden ocultar. Dice Francisco Romero: “Individuo y persona son dimensiones por lo general opuestas, en guerra constante […] El conflicto entre individuo y persona deriva de la vasta contraposición entre vida y espíritu, discutida repetidamente en la filosofía actual.[ix] Por lo tanto, en la filosofía de los años cuarenta se reconocía una oposición entre vitalismo y espiritualismo, que es la que en definitiva Real de Azúa propone en España…. Los totalitarismos, como vitalismos que son, hacen prevalecer solamente una de las dos dimensiones que propone el personalismo: enaltecen el “deber de conducta” y olvidan el “deber de conciencia”, sin percibir, o sin importarles, que uno sin el otro no son nada.[x] A diferencia de Real de Azúa, que siente “…un asco pulcro, metódico, a toda la fraseología dinámica, heroica, austera que hace vomitar en Europa[xi], en los libelos ardientes de José Antonio Primo de Rivera se mezclaban las nociones de valores trascendentes y perennes con esas actitudes bélicas que, para el líder falangista, son las únicas que pueden defenderlas. Así se dirigía a los militares españoles desde la cárcel en 1936:

“Cuando lo permanente mismo peligra, ya no tenéis derecho a ser neutrales. Entonces ha sonado la hora en que vuestras armas tienen que entrar en juego para poner a salvo los valores fundamentales, sin los que es vano simulacro la disciplina. Y siempre ha sido así: la última partida es siempre la partida de las armas. A última hora –ha dicho Spengler–, siempre ha sido un pelotón de soldados el que ha salvado la civilización.”[xii]

Hay, pues, una similitud y muchas diferencias entre el pensamiento de Real de Azúa en España… y los postulados de los regímenes totalitarios. Las diferencias más marcadas, más clarificadoras, ya las hemos venido comentando. Hagamos, ahora, hincapié en la similitud: la búsqueda de un “absoluto” que rija la vida humana. Pero incluso en este punto, las diferencias son cruciales. Todos los regímenes “individualistas” (según la noción de “individuo” del personalismo ya mentada), entre ellos totalitarismos, capitalismo, liberalismo (en resumen: las experiencias políticas modernas), reduccionistas de la esencia “personal”, “íntima”, “trascendente”, del ser humano, basan su “absoluto” en una noción regida justamente por una concepción materialista e inmanente del hombre. En esto, Real de Azúa es tajante: comienza su carrera intelectual como un acérrimo antimoderno y pretende, como tarea intelectual máxima, crear una democracia para todo el orbe del hispanismo, moldeada por una nueva concepción de lo humano. Para esto,  Real de Azúa, en España…, expone claramente las situaciones a las que “no podemos volver” (pp.53-54) y enumera lo que “necesitamos” (pp. 55-56), exaltando, paradójicamente, como un gran ejemplo a la democracia norteamericana.
Pero el absoluto, la “ortodoxia necesaria” que propone Real de Azúa no es meramente una esencia, sino que está compuesto por un dualismo irreductible, o utilizando la nomenclatura que hubiera gustado al propio autor, un “clivaje”. El régimen político que anhela el autor consiste en el equilibrio entre determinismo y libertad.

Será el hallazgo de la época, el régimen, que a la vez afirme una creencia sustancialista en el mundo y los valores, por encima de toda duda; en esos valores de la tradición y la razón natural que penetran con soberano imperio toda la historia; dé juego libre a una espontaneidad social que se ordene en ella, le preste raíz histórica, y a todo, una encarnación más viva, libre y copiosa.[xiii]

Real de Azúa, creo yo, pudo captar el que probablemente sea el problema político por excelencia: cómo ordenar una sociedad permitiendo, por un lado, que la democracia sea el paradigma, la libertad individual un axioma, pero, por otro lado, que eso no se derive en un atomismo individualista, sino que se pueda equilibrar con la esencia comarcal de la permanencia de lazos comunitarios espontáneos, férreos, sagrados, firmes, sin necesidad de una disciplina militar y represiva que les sirva de juez y gendarme. Para Real, este problema político no parece solucionarse con cuestiones meramente políticas, sino con un cambio de mentalidad, un cuestionamiento de la filosofía moderna, mediante el enriquecimiento que a la modernidad le pudieran brindar el humanismo cristiano y el personalismo.[xiv]

SIGA EL BATLLE, SIGA EL BATLLE…

 Toda esta crítica a la modernidad que Real de Azúa había realizado en España…, la lleva a sus últimas consecuencias en El impulso y su freno (1964), cuando realiza el análisis antimoderno en Uruguay mirando el trayecto del Batllismo, desde el accionar político del propio Batlle hasta las propuestas de sus epígonos luego de la muerte del líder colorado en 1929. La hipótesis central es de una brillantez dialéctica magnífica: el Batllismo en Uruguay coincidió con el proceso de modernización de la sociedad, y ambos proyectos (Batllismo y modernización) no concuerdan en el proyecto de hombre que, en teoría, buscan moldear, y menos con el que en definitiva, en la arena de la vida real, terminan moldeando. El Batllismo, para ser posible, necesita un modelo de hombre que, en definitiva, era el deseado por la Ilustración del siglo XVIII: autónomo, responsable, racional, desinteresado. Por su parte, la sociedad moderna y tecnologizada, crea la llamada “sociedad de masas” y en ellas el concepto de hombre es radicalmente otro:

De la “sociedad de masas” en su vertiente capitalista, que es la más típica, provienen las onerosas pautas de simplificación, infantilismo, pasividad, automatismo, superfluidad, contagio mental, anomia, vacío espiritual y el fin de todas las “fidelidades” ideológicas y tradicionales. En ese proceso estamos, y todo  el volumen de la “masa media” prefabricada, todo el estruendoso fracaso de nuestra educación en sus varios niveles lo alimenta.[xv]

La tragedia del Batllismo consistió en que, en su optimismo, no podía ver su muerte anunciada: pecaba de arielismo, es decir, de idealización del ser humano, puesto que, dadas las circunstancias materiales y calibanescas de la era moderna, era imposible que el ideal de hombre deseado por Batlle pudiera concretarse en la práctica política.

LO QUE SE IMPULSA Y LO QUE FRENA

Real de Azúa percibía que el gran problema de Uruguay databa de su mismísima formación cultural, y era, evidentemente, espiritual, valórica. Describe a nuestro país en La clase dirigente (1969):

Un país, para comenzar, por su situación geográfica y el tardío asentamiento de su estructura administrativa y cultural, ideológica y demográficamente abierta. Lo que quiere decir, también, y más en concreto, menos monolíticamente hispano-criollo y menos ortodoxamente católico que cualquier otro de Hispanoamérica. El Río de la Plata y su virreinato fueron hijos de la España borbónica e “ilustrada”, una filiación que los aleja mucho más que al resto del “reino de Indias” de las pautas de conducta y los valores de la Contrarreforma.[xvi]

Uruguay está, según Real, desde su origen, privada de una unidad espiritual hispánico-católica que la hubiera dotado de sentido y de conciliación social. Esa apertura demográfica y cultural, más ese sustrato protestante y galicano, le parecen, a diferencia de lo que hubieran pensado los integrantes de la Generación del 900, un aspecto notoriamente decadente de nuestro espíritu. Aquí puede apreciarse una larga duración, una continuidad en el pensamiento de Real, presente desde España… (1943) hasta, al menos, La clase… (1969): el papel del hispanismo como espiritualizador de la modernidad, tanto en el país como en la región.
Sin embargo, Real también tuvo sus cambios drásticos, en especial con respecto a la posición sobre Rodó: plegado a los “antiarielistas” que tuvieron su auge en los años 30 (en el ámbito local encabezado por Alberto Zum Felde y en el continente por Luis Alberto Sánchez), termina por establecer una sesuda “defensa” de Rodó en Historia visible e historia esotérica (1975), en donde incluye, junto a otros textos de reivindicación de Rodó, un texto rotundamente crítico con la obra crítica de Sánchez y de toda la “reacción antiarielista”.[xvii]
Por otra parte, las mutaciones de Real fueron haciendo que las valoraciones que otros han tenido sobre él también fueran cambiando, o al menos matizándose. Si no hubiera sido por el esfuerzo de Carlos Quijano, Real de Azúa habría tenido dificultades para entrar a escribir en Marcha, por las resistencias que generaba su pasado político en los otros integrantes del semanario; sin embargo, comenzada la erudita exposición que Real hacía nota tras nota, nadie pudo negarle que se merecía su puesto. Emir Rodríguez Monegal lo evalúa como “el ensayista más valioso, el más típicamente fermental y enriquecedor de su período”, para concluir que “Hay en Real de Azúa una pasión política y hay también una pasión histórica. Las dos están entrañablemente unidas pero su inteligencia le permite distinguirlas y aprovechar conjuntamente sus aportes para una visión tercera que supera a las dos: una visión trascendente”.[xviii]
Esta “trascendencia” de la que lo dota el juicio de Rodríguez Monegal es implícitamente corroborada por Ángel Rama, que recuerda la muerte de Real en un apunte de su diario personal el 25 de noviembre de 1977, un día que estaba triste: “Me siento como cuando la muerte de Carlitos Real (de Azúa), con la sensación de que me desnudan y disminuyen, que es a mí que me quitan algo constitutivo que no me gusta perder”.[xix]



Fabián Muniz
Publicado originalmente en Brecha, 14 de julio de 2017.


[i] REAL DE AZÚA, Carlos. “España de cerca y de lejos”. Montevideo: Ceibo, 1943, p.9.
[ii] ZUBILLAGA, Carlos. “Una historia silenciada. Presencia y acción del falangismo en Uruguay (1936-1955)”. Montevideo: Cruz del Sur, 2015, p.255.
[iii] REAL DE AZÚA, op.cit., p.74.
[iv] RODRÍGUEZ MONEGAL, Emir. “Literatura uruguaya del medio siglo”. Montevideo: Alfa, 1966, p. 393.
[v] COTELO, Ruben. “Carlos Real de Azúa de cerca y de lejos”. Montevideo: Ediciones del Nuevo Mundo, 1987, p.8.
[vi] COTELO, op.cit., pp. 14-15.
[vii] FOUCAULT, Michel. “Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas”. Buenos Aires: Siglo XXI, 2008, p.398.
[viii] REAL DE AZÚA, op.cit., p.20.
[ix] ROMERO, Francisco. “Filosofía de la persona”. Buenos Aires: Losada, 1944, p.12.
[x] Para profundizar en los conceptos de deber de conciencia y de conducta, ver. ROMERO, op.cit., pp.14-17.
[xi] REAL DE AZÚA, op.cit., p.57.
[xii] PRIMO DE RIVERA, José Antonio. “Obras completas”. Madrid: Ediciones de la Vicesecretaría de Educación Popular de F.E.T y de las J.O.N.S, 1945, p.671.
[xiii] REAL DE AZÚA, op.cit., pp.98-99.
[xiv]  España de cerca y de lejos”, entonces, es un libro marcadamente personalista. Y el personalismo, parafraseando lo que Sartre proclama con respecto al existencialismo, “es un humanismo”. El humanismo, en conexión al personalismo, tuvo, por los años cuarenta, una presencia bien marcada en el pensamiento latinoamericano y en el europeo.
[xv] REAL DE AZÚA, Carlos. “El impulso y su freno”. Montevideo: Biblioteca Artigas, 2009, p116.
[xvi] REAL DE AZÚA, Carlos. “La clase dirigente”. Montevideo: Nuestra Tierra, 1969, p.14.
[xvii] REAL DE AZÚA, Carlos. “Historia visible e historia esotérica”. Montevideo: Arca/Calicanto, 1975, p.128.
[xviii] RODRÍGUEZ MONEGAL, Emir. Op.cit., pp. 393 y 405 respectivamente.
[xix] RAMA, Ángel. “Diario 1974-1983”. Montevideo: Trilce, 2001, p.92.

viernes, 7 de julio de 2017

La política como jerigonza


1

Les voy a contar una historia. En realidad, es el argumento de una vieja farsa de fines de la Edad Media, pero, como podrán corroborar, tiene plena vigencia en nuestro ámbito político actual.

En el primer acto, se presenta a Pathelin, que es un hombre venido a menos que lucha con su mujer Guillermita para salir de la pobreza. A pesar de no tener estudios, su innata inteligencia y talento para argüir y discutir lo posicionaron en el pasado como un señor respetable que hubo ejercido como abogado de mucha gente. Pero, por alguna razón, ha perdido sus antiguos clientes y se encuentra sumido en la pobreza junto con su esposa. Cuando no lo soporta más, le promete a Guillermita conseguir paños para hacerse ropa nueva y sale a la feria. Llega a la tienda de Guillermo el pañero, lo elogia y pregunta por las telas que vende. Le parecen caras y Guillermo argumenta que hay escasez de ovejas. Pathelin logra convencer al pañero Guillermo de que le fíe unos paños dado que le promete que, luego, no solo va a pagarle sino que, además, lo va a invitar a su casa a comer una deliciosa oca asada y a beber un buen vino. Pathelin se apura en ir primero a su casa y llevar el paño y Guillermo sale tras él, caminando y creyendo ingenuamente que había hecho un buen negocio.

En el segundo acto, el licenciado Pathelin y su mujer disfrutan del paño nuevo y planean lo que harán para cuando llegue Guillermo: Pathelin se fingirá enfermo y su esposa recibirá al Pañero para negar que Pathelin ha hecho ningún negocio esa mañana, debido a que está en cama hace once semanas. Cuando llega Guillermo, los esposos montan el malicioso teatro. Guillermo protesta, primero, pero luego termina por convencerse de que se ha equivocado y se va. Vuelve al instante y como la pareja se estaba riendo de él, a Pathelin no le da el tiempo de acostarse nuevamente y se finge loco, poniéndose una cacerola en la cabeza, agarrando una escoba y corriendo por la casa, diciendo cosas sin sentido. "¡Acabe ya la jerigonza! / ¡Vengan al punto mis escudos!", exige Guillermo, pero los inculpados siguen fingiendo inocencia. Al fin, logran convencerlo nuevamente, y se va, temiendo que la locura de Pathelin sea producto de la acción del Diablo, y estimando que pueda ser contagiosa.

En el tercer acto, Guillermo el Pañero se entera de que hace mucho tiempo Teobaldo, un muchacho que supuestamente trabaja con él, viene matándole secretamente las ovejas de las que Guillermo toma la lana para sus paños y las mataba para vender la carne, habiéndole mentido, además, diciendo que el ganado había muerto por una epidemia. Amenaza con llevarlo a juicio y Teobaldo se declara inocente repetidas veces. Como Guillermo está decidido a llevarlo a juicio, Teobaldo decide buscarse un abogado. Encuentra a Pathelin por la calle y le pregunta si conoce por casualidad un abogado. Pathelin le responde que él lo es, y quedan en que Pathelin lo defenderá y el pastor le pagará más adelante, cuando pueda, porque es pobre. Como le promete oro, Pathelin se deja engañar, cegado por la ambición. Acuerdan que lo único que podrá decir en el juicio será "Beé", imitando el balido de la oveja. Así lo hace hasta que el Pañero y el juez ven que el proceso legal no puede seguir adelante, dado que se está intentando culpar a un loco. Disuelven la sesión y todo queda resuelto. Pero cuando Pathelin le va a pedir a Teobaldo el oro que este le prometió, Teobaldo sigue balando y Pathelin, finalmente, comprende que ha caído en su propia trampa.

2

El punto de comparación, la actualidad de esta farsa, está en el uso de la jerigonza como salida elegante, como escape al debate profundo de ideas, que emprenden astutamente políticos de uno y otro color. Da un poco de pudor revisar antiguos debates donde políticos como Líber Seregni, Wilson Ferreira o Enrique Tarigo exponían sus argumentos, su ideario, y había allí una sólida formación intelectual y un lucido discurso racional. Hoy parece que todos se basan en percepciones, en prejuicios, en la contradicción continua y abiertamente declarada (la célebre frase mujiquista del "como te digo una cosa, te digo la otra"), o en el llamado a silencio cuando el contexto exige opinión y debate (Tabaré Vázquez fue electo presidente, por segunda instancia, sin debatir públicamente ni una sola vez).
La crítica, el uso de la razón y la argumentación se han vuelto "bullying", "campaña orquestada por Estados Unidos", "autofagia" o "hacerle el juego a la derecha". La izquierda está en el poder hace 12 años y parece haber censurado lo que, era presumible, parecía que iban a permitir continuamente: dejar sonar todas las campanas.
Por otro lado, hay una tendencia periodística, y de la opinión popular, que valida este retiro del discurso racional-filosófico por parte de los políticos: esta tendencia consiste en la "evaluación" de un político teniendo como fundamento, no sus ideas, sino su "performance", su "acting", su "timing". Y si alguien propone ideas controvertidas, o poco felices, o muy radicales, no se debaten esas ideas, sino que se atribuye al político un "problema de comunicación". Entonces, cuando salen a la palestra declaraciones públicas, como la del fallecido ex ministro de Defensa Fernández Huidobro sobre la tenencia de armas por parte de la población civil, o recientemente la propuesta del senador José Mujica con respecto a la pertinencia del duelo como única resolución posible cuando un dilema atañe a la moral pública de un individuo, lo que hacemos al obviarlas como se hizo (obviarlas con la "jerigonza" de la "performance", "timing" o "problemas comunicativos") es eludir dos discusiones filosóficas de suma importancia, que no se han dado seriamente aún: el límite de las libertades personales y el honor de un individuo.
Evitemos que la política se nos vuelva jerigonza escapista y volvamos a la política como filosofía política, como discusión de ideas, como "lugar en común" para que se desarrolle plenamente el pensamiento racional.

lunes, 19 de junio de 2017

La estética rebelde de la Masa Crítica



I

La Entrevista a Leonardo Borges, integrante de Masa Crítica, que tuvo lugar esta mañana en el programa En Perspectiva de Radio Oriental, deja entrever un aspecto esencial para entender esta noción de "crítica" que se ha ido gestando como heredera de la racionalidad moderna, racionalidad que evidentemente es una especie en peligro de extinción, si no ya extinguida.
Este aspecto esencial tiene que ver con una distinción que Jean Paul Sartre expuso en su libro sobre Baudelaire: se trata de la diferencia entre un "revolucionario" y un "rebelde".
Sartre dice que Baudelaire elige el camino del Mal no para establecerlo como nuevo paradigma que suplante al Bien imperante, esto es, los valores consensuados y el sentido común burgués; sino que elige el camino del Mal por la comodidad adolescente de "estar en contra" del Bien, pero que a su vez esta actitud necesita la existencia del Bien, de la Ley imperante, con la que uno no coincida, para tener razón de ser. Hay algo de narcisismo más que de búsqueda de un sistema utópico en el acto de rebeldía. Amo a mi yo en tanto se opone a lo que es debido hacer.
La racionalidad moderna clásica es revolucionaria: propugna un cambio de fondo, en la letra escrita, es decir, en la legislación, que es núcleo del funcionamiento profundo de una sociedad, para lograr un cambio rotundo. La crítica contemporánea, en cambio, es rebelde. No quiere abolir las estructuras de poder vigentes, en el entendido de que son malas a pesar de que se presenten como el Bien, y las deseables son las opuestas. Quiere que existan las estructuras de poder tradicionales, conservadoras, represivas, etc. para poder ir contra ellas. Como un adolescente, el rebelde no quiere el poder, quiere ir contra el poder. La utopía contemporánea no es un nuevo proyecto social, es el continuo happening, la performance permanente, que hace evidentes las fallas del sistema actual, sin proponer nada nuevo. En definitiva, la conciencia crítica actual no es un proyecto ético, es una obra de arte, una manifestación estética. Busca resaltar la belleza de la rebeldía, como un poeta maldito buscaba remover el bienpensamiento burgués al comportarse de manera antiburguesa, al frecuentar la noche, los bares, los prostíbulos, y crear la nueva voz poética. El problema es que esto no genera cambios profundos en la sociedad, solo demuestra los fallos de la misma. Y hoy todos quieren ser Baudelaire.
En el caso concreto del problema de la convivencia entre bicicletas y otros vehículos en la circulación por la vía pública, hay dos modos de afrontar el problema.
1) El modo revolucionario, que consistiría (dentro de un marco de legalidad como el nuestro) en la redacción, por parte de la ciudadanía interesada, de un proyecto de Ley que modifique las leyes vigentes, que corrija los errores y agregue lo que los ciclistas consideren adecuado para la circulación ordenada y pacífica de todos los vehículos.
2) El modo rebelde, que es el modo de la infracción de la ley vigente, sin la propuesta revolucionaria del cambio rotundo. Como la deliberación racional y los planteos conceptuales llevan mucho trabajo y dedicación, el individuo (mejor dicho, el conjunto, "la masa") deciden, por la vía de los hechos, manifestar su descontento, ir contra el poder establecido, pero con la cómoda finalidad de mostrar el repudio al orden, no con la radical y trabajosa meta de modificar de raíz el funcionamiento ilógico o injusto del orden social para proponer otro orden posible.
La misma lógica siguió, no hace mucho, la infracción de dos mujeres argentinas que incurrieron en "atentado al pudor" en una playa donde no está permitido mostrar las partes "pudorosas" del cuerpo humano. Lejos de presentar una queja formal, argumentada, racional, escrita y que apunte al cambio radical, lo único que se propuso fue el "tetazo", manifestación estética en la que la consigna era que miles de mujeres irrumpieran en la vía pública, en un happening, mostrando las tetas. Lisa y llanamente, rebeldía.
Con la excusa de "visibilizar" el problema, los actos rebeldes se vuelven estériles, inútiles y contraproducentes: generan en la población una imagen de anarquía y gratuidad de metas en lo que proponen como solución.

II

Estos actos rebeldes se suelen dar en el marco de un grupo de pertenencia. La razón es bastante evidente: la acción individual sería poco o nulamente percibida como reacción a un aspecto fallido del sistema, lo cual no impulsaría una reflexión en la ciudadanía. Sería más bien percibida como una "quijotada", una imagen bastante ridícula de un solo caballero andante que tiene la percepción de la realidad sumamente alterada. Todos los que hemos transitado por Avda. Giannattasio hemos visto un simpático "loco", un loco lindo, que recoge basura del suelo y blasfema a los cuatro vientos contra el descuido ecológico. A casi nadie le ocurre que al ver el accionar solitario de este individuo se le dispare una reflexión profunda sobre el cuidado del medio ambiente: más bien lo que ocurre es que sentimos lástima por el héroe trágico destinado al fracaso, víctima de una conciencia moral demasiado sensible combatiendo contra un mar de desprecio al ecosistema.
El grupo de pertenencia funciona, en primer lugar, como llamador de la atención pública. En este sentido, cantidad es calidad. Cuanto más concurrida sea la manifestación, mayor repercusión social tendrá. Pero, además, consciente o inconscientemente, la suma desmesurada de individuos que generan una "masa" proporciona en el individuo que la integra un "sentimiento oceánico", en el decir de Freud, que lo hace sentir cómodo en su anonimato irresponsable. Las masas habilitan un acting de libertinaje irrestricto. Rápidamente se crea un sentimiento de pertenencia en el individuo con respecto al colectivo que lo "incorpora" (literalmente, lo introduce en el "cuerpo" místico de la tribu), ya que lo hace sentir una suerte de recuperación del paraíso perdido, que es el líquido amniótico que disfrutamos antes de nacer. En este sentido, es importante el diagnóstico de Otto Rank, para quien el primer trauma significativo en el ser humano es el "nacimiento", la individuación, la pérdida definitiva del todo que nos acoge y nos permite reposar en el placer y el goce absoluto.
Esta individuación, sumada a la carencia de proyecto filosófico a nivel humano (carencia que caracteriza a la posmodernidad) crea el Tedio en el ser humano, y la respuesta inmediata, más cómoda y eficaz a este Tedio espiritual es la congregación masiva en un grupo de happening representante de alguna de las manifestaciones que reivindica la nueva crítica contemporánea.
En la cuarta estrofa de "Bendición", Baudelaire parece hacer una anticipación, en formidables versos, de esta nueva actitud espiritual que fomenta la creación de grupos de happening crítico:

"Yo haré rebotar tu odio que me agobia
Sobre el instrumento maldito de tus perversidades,
Y he de retorcer tan bien este árbol miserable,
Que no podrán retoñar sus brotes apestados".

"Agobiarse" con los errores del sistema está bien, es natural en todo ser humano inteligente. Buscar cambiarlo para siempre con creaciones intelectuales como leyes y acuerdos políticos es lo esperable en una sociedad moderna. "Hacer rebotar el odio" o "retorcer el árbol", sin embargo, parecen ser las únicas salidas disponibles para el espíritu de nuestra época.


Fabián Muniz
Montevideo, 19 de junio de 2017.

martes, 2 de mayo de 2017

La antigua ballena azul, o los 50 retos del "administrador" Yavé.


Hace muchos siglos, muchísimo antes de la proliferación de las redes sociales que son cuna de todo mal para los anticuados faltos de memoria, hubo en esta tierra un ser omnipotente, omnipresente y omnisapiente llamado Yavé. Era el administrador de este gran juego virtual que los hombres se empecinan en llamar "vida". Y como Yavé era el jefe de la vida, hacía y deshacía todo en base a su voluntad, que es lo mismo que decir su capricho, y era realmente malo. Tenía a toda la población de Israel, su pueblo elegido, bajo un horrible temor, y todos se cuidaban de actuar mal, o actuaban mal a propósito, para no sentirse tan apelmazados por una serie de irreflexivos mandatos y órdenes, es decir, para sentirse un poco libres. Yavé castigaba severamente esa libertad, iba con toda su ira sobre quienes se portaban mal, según su parámetro moral, pero... ¡vaya sorpresa! También castigaba a los que no tenían nada que ver, a los que se portaban bien, por las dudas... He aquí la demostración de que el primer administrador de la "Ballena Azul" (actual juego de Facebook que, a través de 50 macabros retos, instiga a los jóvenes a automutilarse, castigarse psicológicamente y luego a quitarse la vida) fue el propio Yavé.

Reto 1: "A la mujer le dijo: multiplicaré tus sufrimientos en los embarazos. Con dolor darás a luz a tus hijos, necesitarás de tu marido y él te dominará." (Gen, 3:16).

Reto 2: "Al hombre le dijo: Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que Yo te había prohibido comer: Maldita sea la tierra por tu culpa. Con fatiga sacarás de ella tu alimento por todos los días de tu vida. Espinas y cardos te dará, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo volverás." (Gen, 3:17-19).

Reto 3: [a Caín] "...maldito serás, y vivirás lejos de este suelo fértil que se ha abierto para recibir la sangre de tu hermano, que tu mano derramó. Cuando cultives la tierra, no te dará frutos. Andarás errante y vagabundo sobre la tierra." (Gen, 4:11-12).

Reto 4: "Exterminaré de la tierra a los hombres, que he creado, desde el hombre hasta los animales, los reptiles y las aves del cielo; pues me pesa haberlos creado." (Gen, 6:7).

Reto 5: "Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando y dijo: "Veo que todos forman un mismo pueblo y hablan una misma lengua, siendo esto el principio de su obra. Ahora nada les impedirá que consigan todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y una vez allí confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos a los otros." (Gen, 11:5-7)

Reto 6: "...Todo varón entre ustedes será circuncidado. Ustedes cortarán el prepucio y esta será la señal de la alianza entre mí y ustedes." (Gen, 17:10-11).

Reto 7: "Entonces Yavé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego proveniente de Yavé de los cielos. Y así destruyó estas ciudades con toda la llanura, con sus habitantes y vegetación." (Gen, 19:24-25).

Reto 8: "Tiempo después, Dios quiso probar a Abraham y lo llamó: "Abraham". Este respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma a tu hijo, al único que tienes y al que amas, Isaac, y anda a la región de Moriah. Allí me lo sacrificarás en un cerro que yo te indicaré". (Gen, 22:1-2).

Reto 9: "Moisés dijo: "Esto dice Yavé: A media noche saldré a recorrer Egipto y morirán todos los primogénitos, desde el primogénito de Faraón que se sienta en el trono, hasta el de la esclava, que mueve la piedra del molino, y todos los primeros nacidos de los animales." (Ex, 11:4-5).

Reto 10: "Mientras tanto, todo el pueblo oía las voces, los truenos, los relámpagos y el sonido de la trompeta, y veía el cerro humeando. Temblando de miedo, se mantenía a distancia. Dijeron a Moisés: "Habla tú con nosotros que podremos entenderte, pero que no hable Dios, no sea que muramos." Moisés les respondió: "No temas, pues Dios ha venido para probarlos; El quiere que su temor permanezca en ustedes y así no pequen." (Ex, 20:18-20).

Reto 11: "Mira que yo envío a mi ángel delante de ti, para que te guíe y te guarde en el viaje, hasta introducirte en el lugar que te he preparado. Pórtate bien con él y hazle caso. No le seas rebelde, porque no perdonará tus faltas. Sepas que mi nombre está en él." (Ex, 23:20-21).

Reto 12: "Guarden mi sábado porque es sagrado para ustedes. El que lo profane morirá; el que trabaje en ese día será exterminado de en medio de su pueblo." (Ex, 31:14).

Reto 13: "El que ofrece el sacrificio lavará con agua las entrañas y las patas y el sacerdote lo ofrecerá y lo quemará en el altar. Así se procederá al holocausto. El olor de la víctima consumida por el fuego apaciguará a Yavé." (Lev, 1:13).

Reto 14: "Si un hombre cuaquiera del pueblo peca por inadvertencia, haciendo algo prohibido por Yavé, haciéndose culpable, en cuanto se le indique el pecado cometido presentará como ofrenda una cabra sin defecto, pondrá la mano sobre la cabeza de dicha víctima por el pecado y la degollará en el lugar de los holocaustos." (Lev, 4: 27-29).

Reto 15: "Si una persona que podía testificar respecto de algún crimen del que fue testigo ocular o del que supo y, sin embargo,  al oír las palabras de la maldición contra quien no denunciara no quiso denunciar al culpable, carga con su pecado". (Lev, 5:1).

Reto 16: "El afectado por la lepra llevará los vestidos rasgados, se cubrirá hasta el bigote e irá despeinado gritando: "¡Impuro, impuro!". Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada". (Lev, 13:45-46).

Reto 17: "El hombre que tenga derrame seminal lavará con agua todo su cuerpo y quedará impuro hasta la tarde. Toda ropa y todo cuerpo sobre los cuales se haya derramado el semen serán lavados con agua y quedarán impuros hasta la tarde. Cuando una mujer ha tenido relaciones sexuales con un hombre, ambos deben lavarse con agua y quedan impuros hasta la tarde. La mujer que padece un derrame, tratándose de su sangre, permanecerá en su impureza por espacio de siete días. Quien la toque será impuro hasta la tarde. Todo aquello en que se acueste durante su impureza quedará impuro, lo mismo que todo aquello sobre lo que se siente." (Lev, 15:16-20).

Reto 18: "Son mis tradiciones y mis decisiones las que seguirán ustedes; compórtense de acuerdo a ellas, pues Yo soy Yavé." (Lev, 18:4).

Reto 19: "No tendrás relaciones con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa bominable [sic]." (Lev, 19:22).

Reto 20: "Todo hombre o mujer que tenga espíritu o sea adivino morirá. Los apedrearán y su sangre caerá sobre ellos". (Lev, 20:27).

Reto 21: "Pero si no me escuchan, si no cumplen mis mandamientos; si desprecian mis normas y rechazan mis leyes; si no hacen caso de todos mis mandamientos y rompen mi alianza, entonces miren lo que yo haré con ustedes. Mandaré sobre ustedes el terror, la peste y la fiebre, que les abrasen los ojos y les consuman el alma." (Lev, 26:14-17).

Reto 22: "Yo les quitaré el pan, hasta el punto que diez mujeres cocerán todo su pan en un solo horno, y se lo darán tan medido que no se podrán saciar." (Lev, 26:26).

Reto 23: "El pueblo estaba buscando pretextos contra Yavé, y él lo oyó. Su enojo estalló como fuego y se declaró un incendio que destruyó un extremo del campamento." (Num, 11:1).

Reto 24: "Yavé se enojó con ellos, y se fue. Cuando la nube desapareció, Miriam se vio cubierta de lepra blanca como nieve. Aarón la miró y comprendió que estaba leprosa. Entonces dijo a Moisés: "Perdón, señor mío; no nos castigues por el pecado que hemos cometido como tontos. Que Miriam no vaya a ser echada para afuera como se tira al aborto. Moisés rogó a Yavé: "¡Oh Dios, sánala, por favor!" Yavé respondió a Moisés: "Si su padre la hubiera escupido en la cara, ¿no tendría que quedarse siete días encerrada en su habitación? Que quede siete días fuera del campamento y luego sea admitida nuevamente." (Num, 12:9-15).

Reto 25: "Cuando los hijos de Israel estaban en el desierto, se encontró a un hombre que andaba buscando leña un día sábado. Los que lo encontraron lo llevaron a la presencia de Moisés, Aarón y de toda la comunidad. Lo dejaron preso, porque no estaba determinado lo que había que hacer con él. Yavé dijo a Moisés: "Que muera ese hombre, que lo apedree todo el pueblo fuera del campamento". Lo sacaron fuera y le tiraron piedras hasta que murió, según había mandado Yavé a Moisés." (Num, 15:32-36).

Reto 26: "Brotó fuego de Yavé que devoró a los doscientos cincuenta hombres que habían ofrecido el incienso". (Num, 16:35).

Reto 27: "El pueblo comenzó a inquietarse por el camino, y murmuró contra Dios y contra Moisés: "¿Por qué nos has sacado de Egipto para hacernos morir en el desierto? Pues aquí no tenemos pan ni agua, y estamos hastiados de ese desabrido maná". Entonces Yavé mandó contra el pueblo serpientes, de las llamadas "ardientes", que los mordían, así que murió mucha gente de Israel." (Num, 21:5-6).

Reto 28: "El día décimo del mismo mes séptimo ustedes tendrán reunión sagrada: ayunarán y no harán ningún trabajo de trabajador." (Num, 29:7).

Reto 29: "Moisés, pues, dijo al pueblo: "Que se armen algunos de ustedes para la guerra y vayan a pelear contra Madián, a ejercer contra Madián la venganza de Yavé". (Num, 31:1-3).

Reto 30: "Guárdate, pues, de olvidar la Alianza que Yavé ha pactado contigo y no te hagas ídolos de ninguna clase, pues así te lo ordenó Yavé, tu Dios. Sepas que Yavé, tu Dios, es un fuego devorador, un Dios celoso." (Deut, 4:23-34).

Reto 31: "...Cuando hayas comido y te hayas saciado, no te olvides de Yavé que te sacó de Egipto, donde eras esclavo. Temerás a Yavé, tu Dios; a él serviráse invocarás su Nombre si debes hacer algún juramento. No vayas tras otros dioses; no sirvas a alguno de los dioses de los pueblos que te rodean, porque tu Dios, que está en medio de ti, es un Dios celoso. En cuanto estalle su furor, desaparecerás de la superficie de la tierra." (Deut, 6:11-15).

Reto 32: "Cuiden de cumplir con todos los mandamientos que hoy les ordeno, para que puedan vivir y ser numerosos, y conquistar la tierra que prometió Yavé...". (Deut, 8:1).

Reto 33: "En ese tiempo Yavé me dijo: "Labra dos tablas de piedra semejantes a las primeras y sube hacia mí; harán también un Arca de madera. Yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras que rompiste y las pondrás en el Arca". (Deut, 10:1-2).

Reto 34: "Ama, pues, a Yavé, tu Dios, y cumple cuanto te tiene ordenado: sus leyes, normas y mandamientos." (Deut, 11:1).

Reto 35: "Si tu hermano, hijo de tu padre, si tu hijo o tu hija, o la mujer que descansa en tu regazo o el amigo a quien amas tanto como a ti mismo, trata de seducirte en secreto, diciéndote: "Vamos a servir a otros dioses", dioses que no conociste ni tú ni tus padres, dioses de los pueblos próximos o lejanos que te rodean de un extremo a otro de la tierra, no le harás caso ni lo escucharás. No tendrás piedad de él ni lo perdonarás ni lo encubrirás, sino que lo denunciarás. Tu mano será la primera en caer sobre él para darle muerte, y después lo hará todo el pueblo. Lo apedrearán hasta que muera..." (Deut, 13:6-10).

Reto 37: "El que se atreve a actuar en otra forma y no escuche al sacerdote que se encuentra allí al servicio de Yavé, ni al juez, ese hombre morirá. Harás desaparecer el mal de Israel. Así todo al pueblo, al saberlo, temerá y no actuará más con insolencia." (Deut, 17:12-13).

Reto 38: "Cuando Yavé, tu Dios, haya exterminado a las naciones cuyo país te va a dar, cuando las hayas desalojado y ocupes sus casas, te reservarás tres ciudades en medio de la tierra que Yavé, tu Dios, te da en posesión." (Deut, 19:1-2).

Reto 39: "Cuando te acerques a una ciudad para sitiarla, le propondrás la paz. Si ella te la acepta y te abre las puertas, toda la gente que en ella se encuentre salvará su vida. Te pagarán impuestos y te servirán. Si no acepta la paz que tú le propones y te declara la guerra, la sitiarás. Y cuando Yavé, tu Dios, la entregue en tus manos pasarás a cuchillo a todos los varones, pero a las mujeres y niños, el ganado y las demás cosas que en ella encuentres, los repartirás entre la tropa como botín y comerás de los despojos de tus enemigos que Yavé te haya entregado." (Deut, 20,10:14).

Reto 40: "El hombre será humillado, el mortal abatido. ¡No se lo perdones! Métete entre las rocas, escóndete en el polvo, para no ver la cara de Yavé, que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra," (Isa, 2:9-10).

Reto 41: "Entonces dijo Yavé a Satán: "Te doy poder sobre todo cuanto tiene, pero a él no lo toques". Y Satán se retiró de la presencia de Yavé." (Job, 1:12).

Reto 42: "Respondió Satán: "Piel por piel. Todo lo que el hombre posee lo da por su vida. Pero extiende tu mano y toca sus huesos y su carne; verás si no te maldice en tu propia cara". Yavé dijo: "Ahí lo tienes en tus manos, pero respeta su vida." (Job, 2:4-6).

Reto 43: "Yavé respondió a Job en medio de la tempestad, y dijo: "¿Quién es ese que oscurece mis obras con palabras insensatas? Amárrate los pantalones como hombre; voy a preguntarte, y tú tendrás que enseñarme." (Job, 38:1-2).

Reto 44: "Contemplé además los abusos que se cometen bajo el sol: por una parte vi las lágrimas de los oprimidos, que no tienen quien los consuele; por otra parte, la brutalidad de los opresores a los que nadie detiene. Por eso felicito a los que han muerto más que a los que viven todavía." (Ecle, 4:1-2).

Reto 45: "Más vale la buena fama que el aceite perfumado; y el día de la muerte más que el del nacimiento. Es mejor ir a un velorio que asistir a un banquete; porque este es el fin de todo hombre y al que vive le sirve para reflexionar. Más vale la pena que la risa, porque la pena del rostro es remedio del alma." (Ecle, 7:1-3).

Reto 46: "Yo soy el hombre / que ha visto la miseria / bajo el látigo del furor de Dios. / El me llevó y me obligó a caminar / en tinieblas y oscuridad. / Vuelve y revuelve todo el día / su mano contra mí solo. / Consumió mi carne y mi piel / y quebró mis huesos." (Lam, 3:1-4).

Reto 47: "Pues mi pecado yo bien lo conozco, / mi falta no se aparta de mi mente; / contra ti, contra ti solo pequé, / lo que es malo a tus ojos, yo lo hice. / Por eso, en tu sentencia tú eres justo, / no hay reproche en el juicio de tus labios. / Tú ves que soy malo de nacimiento, / pecador desde el seno de mi madre." (Sal, 51:3-7).

Reto 48: ""Dios mío, ten compasión de mí, que me hostigan; todo el día me aprietan mis enemigos. Me vigilan y me hostigan sin cesar. ¡Cuántos son los que me combaten! Altísimo, el día que me invade el temor, me refugio en ti. Confío en Dios y nada temo, alabo su promesa. ¿Qué puede contra mí un ser de carne y hueso? Me humillan el día entero, sólo piensan en hacerme daño. Se juntan y me tienden lazos, y me van siguiendo el rastro para quitarme la vida." (Sal, 56:2-7).

Reto 49: "Oh Dios, quiébrales los dientes; quiebra sus mandíbulas de leones. Que queden desparramados como agua derramada. Que se marchiten como hierba pisoteada. Como babosa que se deshace al deslizarse, como feto abortado que no abre los ojos a la luz. Antes de que echen sus espinas como la zarza, verdes o quemadas, que los arrebate el torbellino." (Sal, 58: 7-10).

Reto 50: "El justo gozará al ver el castigo, y lavará sus pies en la sangre del impío. Y dirán: Es verdad que hay recompensa para el justo, sí, hay un Dios que hace justicia." (Sal, 58:11).


Prof. Fabián Muniz.

viernes, 7 de abril de 2017

Todos los gatos son pardos. Apuntes sobre "Bajo la noche" de Verzi


Horacio Verzi (1946), escritor uruguayo con una obra tan consolidada como prácticamente ignorada, publicó en el 2016 su última novela: "Bajo la noche".

Como puede notarse en libros anteriores, su prosa es, sencillamente, fascinante. Las frases son altamente poéticas, al estilo del barroco onettiano, sin por ello dejar de ser narrativas. Es decir: son bellas pero no pierden su misión, que es contar. Este equilibrio es lo primero que es necesario destacar, porque no es fácil conseguirlo, y es bellísimo cuando se lo consigue.
Conforme pasan las páginas, algunos libros, como referencia o como intertextualidad, se agolpan en la cabeza: uno de ellos es "Contrapunto" de Huxley. Y esto porque en las dos obras el amor de un matrimonio se derrumba, o hace tiempo ya que se ha disuelto en las aguas tibias del acostumbramiento, y el hombre (casi siempre el hombre) necesita ir en búsqueda de algo nuevo, como si en el fondo necesitara descubrirse capaz de mantener activa la fiera que lleva dentro, y que su mujer solo mantiene adormecida con dardos tranquilizantes.

Es interesante el desarrollo de los personajes principales (los amigos que juegan al póquer) en tanto que construcción, diría, "intersubjetiva". Porque todos ellos (o casi todos, porque a Yani, el protagonista, lo construye fundamentalmente la voz narrativa) van tomando forma y consistencia en base a las opiniones de los demás: por ejemplo, conocemos a Irala mucho más por lo que opinan de él Yani y el Vecchio que por lo que el propio Irala dice de sí mismo (Irala casi no tiene momentos de protagonismo). Y eso ocurre en general... El personaje de Roca es un tipo entrañable, de esos que se muestran duros y en el fondo son unos blanditos. Y la muerte de Susana, su novia (y, en cierto momento, amante de Yani), lo convirtió en alguien rotundamente distinto. Ese cambio resulta levemente inverosímil, pero no por eso deja de tener su encanto, porque si funciona a la interna de la lógica del mundo ficcional, qué importa si es o no es verosímil con respecto a la “realidad”.

Por otro lado, están las tres mujeres que rondan en la vida de Yani, y que son como las tres divinidades que se disputaron la "manzana de la discordia": Susana, su amante joven, la novia de su amigo Roca, es Afrodita, qué duda cabe... una mujer despampanantemente hermosa, de esas que arrastran a cualquiera a la perdición; Karina, su esposa, es Hera, la mujer luchadora e incansable que inspira nobleza (cabe destacar el episodio en que se queda mirando a Yani tocar el teclado, cuando habían pasado muchos años desde la última vez que lo había hecho), e Inés, su amante madura, es Atenea, la sabia, la inteligente, con quien se puede hablar de temas interesantes y quien, supone Yani, es la única que puede indagar en las profundidades de su alma, la única que lo puede entender a cabalidad. Siguiendo esta tipología, Giovanna, una de las chicas del Vecchio (otro de los amigos que se reúnen en las noches de póquer), esa que logra individualizarse del personaje colectivo "chicas-que-trabajan-en-lo-de-la-Tana", si bien aparece brevemente, las pocas pinceladas que se dan para retratarla nos bastan para saber que se trata de un híbrido entre Afrodita y Atenea.

Al terminar de leer el libro, uno tiene que volver al principio nuevamente porque queda resonando una imagen de cierto modo inconclusa: un individuo tirando un arma al río, en el mismo lugar donde, en otro momento, había tirado ciertas cenizas. Pese a que no está del todo dicho, aunque está ampliamente sugerido, Yani pudo ser culpable de un crimen. Esto resulta de un "duelo" que tuvieron dos personajes una noche en Punta del Este (la novela transcurre en Uruguay y Argentina), y parece que todo quedara en un enfrentamiento de miradas y de intenciones, o más bien de sugerencias (este episodio es muy elegante, casi de un western o de una película de Tarantino), pero que no concluye en una balacera ni mucho menos. Los dos están armados pero ninguno dispara, o eso se da a entender en un principio. Al fin y al cabo, esa especie de monólogo interior que tiene Yani funciona como un descanso de la voz narrativa más objetiva, en el sentido de que le permite sugerir que Yani ha cometido un crimen sin tener que referir explícitamente si lo ha hecho o no. Aquí radica una reflexión ostensiblemente importante para Verzi: la cuestión de que todos los seres humanos somos asesinos en potencia.

Se destaca algo que también está presente en su penúltima novela, "El infinito es solo una forma de hablar" (Yaugurú, 2011),  así como en una novela anterior, como “Toda la muerte” (Graffiti, 1999), y es un interés por una especie de discurso estructurado en una enumeración caótica, o cuasi caótica, que tiene como función literaria la anagnórisis (autoconocimiento) a la vez que la catarsis (purificación de los males del alma). Hay un momento en el discurso de un personaje (o del narrador, pero "focalizado" o desde el "punto de vista" de un personaje) que se vuelve una enumeración caótica, y que tiene como fin el mejor conocimiento, la total toma de conciencia, del papel que juega el individuo como pequeño y maleable títere del teatro del mundo, sin dejar de tener la sensación de que uno ha sido el titiritero, es decir, que como ya no creemos en los dioses olímpicos, es la propia libertad del individuo la que lo ha oprimido y llevado a esas conclusiones: la libertad y el paso del tiempo, que es implacable. Ejemplo de la enumeración caótica es la que hay al final de la novela (pp.493-494).

En definitiva, es la obra imponente de un escritor maduro, y una de las grandes novelas publicadas el año pasado en Uruguay.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Anti-balance del 2016


Estoy acostado boca abajo, en la cama, con la computadora en frente apoyada encima de la almohada, tratando de escribir algo en relación a la conclusión de otro año, al espíritu de las fiestas, y todo eso, pero resulta que me doy cuenta de que no sé muy bien qué escribir.
Entonces caigo en la cuenta de otra cosa: soy víctima de un mandato social, un poco invisible, que es el mandato de hacer balances de fin de año, "pros and cons" del período de trescientos sesenta y seis días (este año fue bisiesto), como si fuéramos cuerpos celestes cuyo mecanismo está invariablemente sujeto al proceso solar. Obligadamente, uno tiene que resumir, aunque no lo escriba, aunque solo sea un fugaz proceso mental, lo que hizo bien y lo que hizo mal, lo que aprendió y lo que sigue sin aprender, las cosas que se propuso y las cosas que realmente hizo.
Soy un poco contrario a la idea de que el ser humano es un fenómeno natural que se mueve a la par de ritmos cósmicos, arrastrado por ellos, sin poder de voluntad o decisión. Más bien creo que, más allá de la fecha-calendario en la que nos encontremos, debemos todo el tiempo realizar un balance, como el científico revisa sus axiomas y sus procedimientos, para, al decir de Gastón Bachelard, evitar todo tipo de "obstáculos epistemológicos".
Lo lindo del final de año es empezar o continuar cosas, más que terminarlas.
Sin embargo, el hombre es un animal simbólico, cultural, ritual, mítico, y todo eso es un nivel innegable del espíritu. Entonces, tengas fe o no, pases la Navidad con Jesús o sin héroe alguno, el rito de la familia, de compartir el animal muerto y/o la fuente de vegetales alrededor de la mesa, de dar regalos a los niños de la familia fingiendo que fue un gordo vestido de rojo con un pompón blanco en su gorro y un trineo de renos arriba del techo esperando, es algo que todos los occidentales modernos vamos a hacer, o vamos a procurar hacer, o desearíamos hacer, en el hipotético y triste caso de que no hubiera nadie con quién hacerlo.
Si tengo un solo deseo, es que todos pasen ese ritual lo mejor que puedan. Y que tengan la lucidez necesaria para establecer un equilibrio entre los placeres desquiciados y el orden social y ecológico.
Y bueno, es hora de explicar la imagen que precede este texto: el fin de año es como un "pide" de brócoli, panceta, cebolla y queso,  semi comido. El dilema es qué hacer con los restos, con lo que sobra. El hombre nuevo logrará convertirlo en materia para un nuevo plato de comida.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Proyectos personales


Tener proyectos personales salva a la persona. Tener proyectos grupales salva a un grupo, aunque en un grupo siempre hay otras tensiones que terminan por disolverlo. Soy filosóficamente individualista, que en el fondo coincide con ser realista. Tener proyectos de pareja salva a la pareja, aunque la pareja a veces no necesita ser salvada, a veces necesita darse cuenta de que está montando un teatro de marionetas que bailotean asidas por los hilos de la costumbre. Negarlo es pegarse en la cara con un pescado podrido.
Todo esto para decir que no soporto la idea de "la bajada", esa idea uruguayísima que consiste en sostener que el verano es para abandonar todos los proyectos, con el estúpido fundamento de que lo que no hiciste hasta diciembre no lo vas a hacer hasta marzo. Es decir, atrás de la idea de bajada están las ganas endémicas de tomar mate toda la tarde, mirando a la nada y soñando con ganarse el cinco de oro. Hay que mirar para afuera. Ojalá en Uruguay tuviéramos que amanecer y empezar a sacar nieve con una pala para poder salir por la puerta de la casa. En síntesis: el sueño de Eladio Linacero, que era estar en una cabaña de troncos en el medio de Alaska, donde al menos hay una épica de la vida y tenés que luchar o morir. Aguante la vida. Yo ayer le hice una entrevista a uno de los mejores escritores de nuestro medio, y en breve tendrán el video. Por ahora no puedo adelantar más. Además estoy trabajando para las reseñas del semanario Brecha. Además sigo leyendo cosas para formarme, y escribiendo para no perder el pulso. Todo esto en verano va en crecida, no en "bajada".
Me mantengo con las ganas, hasta ahora no compartidas con nadie, de publicar narrativa, pero tendría que sentarme y corregir mucho, muchísimo. La poesía no la voy a publicar nunca. Mi poesía es como un código de barras: tenés que tener rayos láser en los ojos para sacarle el valor.
Voy rotando entre andar en bici y correr por la rambla, porque hay que respirar mejor y transpirar más.
Mi proyecto más valioso, más absorbente y motivador es un ensayo largo sobre el mejor pensador que tuvo nuestro país, un pensador de raíces firmes pero de movilidad continua y de pensamientos ramificados, complejos, que escapan al binarismo simplón y reductor de cerebros. Un tipo bien formado, justamente porque gran parte de su formación fue autodidacta. Yo soy docente, y el conocimiento que circula en el aula está genial, pero el autodidactismo es fundamental en toda persona. Una cosa no quita la otra.
También estoy grabando cositas en casa, un demo así nomás con la computadora, para dar a conocer mis canciones. No mucha gente conoce mis canciones, pero además de que forman parte de una banda, me gustaría presentarlas solo, en un formato más cantautor de protesta, en bolichitos de la vuelta. Obviamente, no quiero protestar. Son casi todas canciones de amor, de las que escuchás y sale dulce de leche por los parlantes, parafraseando al Roy Berocay de "Pequeña ala". Canciones cursis lo-fi, más o menos. De amor cursi o de surrealismo buquillero, de esas letras que no dicen nada pero que te hacen sentir que lo que dicen es muy profundo.
Y, finalmente, les diré que últimamente me está interesando mucho la medicina, la anatomía, la biología. Pero son cosas que sabré muy lentamente, con dedicación y empeño. Además, nunca viene mal que te ausculten. Yo tengo, o tenía, un soplo en el corazón. No sé si seguirá ahí, pero hay que auscultarse igual.

viernes, 19 de agosto de 2016

Sobre ética animal y Eze Páez en el IPA



Luego de la charla sobre Ética Animal en el IPA, que fue muy fructífera y de la cual surgió un debate interesantísimo, resumo las ideas centrales del expositor, Eze Páez, profesor de Filosofía Moral en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona:


1)      La ética animal, basada en la ética utilitarista de Bentham, propone tratar a todos los seres sintientes (a esto le llama "principio de sintiencia") como un fin, y nunca como un medio. De esto se sigue que tener capacidad de sentir placer o dolor es la única evidencia, el único argumento no arbitrario, para ser sujeto de consideración moral. Cualquier otro argumento es "especista".


2)      La ética animal es distinta e incompatible con la ética ambiental. Según esta última, no es moralmente rechazable causar daños a algunos seres sintientes por el bien mayor de conceptos abstractos como "ecosistema". Un ejemplo es la liberación de lobos en un ecosistema donde naturalmente no hay lobos para que depreden o hagan huir a los ciervos que estaban acabando una especie de planta en peligro de extinción.


3)      La Ética Animal considera que el hombre, al tener capacidades racionales que los otros animales no humanos no tienen, tiene la obligación moral de ayudar a los animales no humanos a no perecer por causas naturales, siempre y cuando esta ayuda no cause un mal mayor. Para eso, hace hincapié en que la ciencia siga investigando la manera en que los humanos puedan llevar a cabo esta obligación.

Por otra parte, tuve algunas dudas o tal vez incomprensiones con respecto a esta propuesta:

1)      ¿No es especista ayudar a animales no humanos a no morir de causas naturales partiendo de nociones como “bueno” o “malo” que surgen de la razón humana? ¿Una ética animal utilizaría la razón humana como criterio máximo de la deliberación moral? ¿La propia distinción de moral e inmoral para actuar interviniendo en todo el reino animal es especista o no? ¿El principio de sintiencia como valor moral supremo no es “reinista”? Defino como “reinismo” la discriminación injustificada que hacen los individuos del reino animal contra otros individuos no animales, como árboles, plantas, bacterias, hongos, etc. en base a que el criterio de la sintiencia es la máxima moral indiscutible, tomada como axioma de pensamiento.

2) ¿Qué deberíamos hacer frente al dilema moral que surge del enfrentamiento natural de dos seres sintientes, porque uno es predador y otro presa? A uno se le vulnerará inevitablemente su integridad física tanto si intervenimos como si nos abstenemos de hacerlo.

3)      La moral animal no es suficiente para resolver problemas como el racismo o el sexismo tal como afirmó el expositor. Esto se debe a que el principio de sintiencia no se ve violentado cuando un individuo daña moralmente a otro por no pertenecer a su raza o su sexo pero no utiliza violencia física para ello. Necesitaríamos otra moral privada de la especie humana, porque actuaciones o expresiones verbales que a un individuo no humano no harían el menor daño moral, a los seres humanos sí les hacen un daño moral. Y parecería que el principio de sintiencia no es capaz de comprender esta especificidad de lo humano.

4)      ¿Existe una manera no especista de testear vacunas y medicamentos? Dado que las necesitamos para mejorar la calidad de todos los seres sintientes, también necesitamos probar que lo harán. Supongo que la única forma no especista sería sortear la especie a la que le toca ser “objeto de testeo”. Y cuando le toque a Eze Páez, lo quiero ver…

5)      La moral es básicamente racional, pero también tiene una carga intuitiva-irracional que consiste en algo que podríamos llamar “principio de cercanía” y consiste en que el humano, como es el único animal capaz de deliberación moral plena, siente o estima que la vida humana “vale más” que las vidas de animales que no tienen esas facultades, ya que las mismas, inevitablemente, son las necesarias para establecer la ética animal que Eze Páez promueve. Me gustaría saber qué haría Eze Páez si se encuentra bajo una tortura que consiste en estar con un arma en la mano, obligado a elegir entre un perro y un humano, dado que es obligación que mate a uno. Yo creo que cualquier humano elegiría salvar al humano. Yo eligiría salvar al humano. Y no tendría razones de peso, salvo el "principio de cercanía", para elegir.

6) El desarrollo cerebral al que hemos llegado (que, entre otras capacidades, nos permite pensar cosas como el "especismo") no hubiera sido posible sin la ingesta de proteína animal. Lo mismo ocurre con el nivel civilizatorio al que hemos llegado: no hubiera sido posible sin la explotación de animales con fines laborales, de transporte, de carga, etc. No podríamos tener los celulares último modelo al que todos estamos acostumbrados y al que hasta el propio Páez recurría sin parar en la conferencia. Y, evidentemente, hubiéramos sido víctimas del destino que, como se aclaró en la conferencia, tienen la mayoría de los animales no humanos: una vida breve, con una muerte sufrida, debido a las condiciones de vida naturales.

7) El veganismo como forma de vida es solo una solución si consideramos que el único problema moral es el especismo. Pero, evidentemente, no lo es. Con nuestro dinero, estamos implíciamente apoyando, por ejemplo, el esclavismo, es decir, la explotación del hombre por el hombre, cada vez que compramos una prenda barata, sea o no hecha con productos de origen animal. Reducir la consideración moral a la capacidad de tratar a los animales no humanos como humanos no nos exime de problemas morales "intraespecie".

8) La Ética Ambiental debería ser un complemento de la Ética Animal, y no ser directamente rechazada como lo hizo Eze Páez en su discurso. Es evidente que el trato prudente y moral a árboles, ríos, arroyos, praderas, bosques, selvas, aunque no sean sintientes, no se trata de un trato cordial porque estos sean un fin en sí mismo (creo que nadie lo proclama así), sino porque sin ello la vida animal se convertiría en imposible.

9) Si para todos los seres animales sintientes es necesario procurar una "buena vida", una "vida que valga la pena vivir", y esto es argumento suficiente para intervenir en la fertilidad de un perro o un gato callejeros castrándolos, esterilizándolos (esto fue explícitamente dicho por el Dr. Páez), y entendiendo bajo la concepción de la sintiencia que no debe haber privilegios para ninguna especie, entonces, podríamos perfectamente esterilizar o castrar a personas cuya descendencia (demostrado con estadísticas y datos de la realidad socioeconómica y cultural del entorno en el que viven) generará un problema social y, además, no podrá practicar una "buena vida". Yo creo que este razonamiento roza el autoritarismo dictatorial, pero parece ser aceptable para un seguidor de la ética de la sintiencia.