miércoles, 25 de abril de 2012

Auschwitz: el pasaje del "discurso mandarín" al lenguaje directo




DEL MANDARÍN AL LENGUAJE DIRECTO.

Cyril Connoly retoma el viejo tema de la forma y el contenido de la obra, cuya relación puede denominarse "estilo". Ningún escritor carece de estilo, plantea Connoly, pero quienes se encargan de exaltar el estilo por sobre el hecho de comunicar efectivamente lo que se quiere narrar, terminan recayendo en el "dialecto mandarín". Es decir, que buscando la exquisitez y la corrección en el decir, se pierden en una nube de tropos, y dejan de prestar interés a lo que se busca decir, dejan de comunicar. Cito a Connoly:

Denominaré a este estilo "mandarín", puesto que encanta a los corifeos literarios, aquellos que desean diferenciar al máximo la palabra escrita de la hablada. Es el estilo de los escritores que tienden a hacer que su lenguaje transmita más de lo que quieren decir o más de lo que sienten, es el estilo de la mayoría de los artistas y de todos los farsantes, y al que siempre amenaza una oposición puritana.

Connoly ubica al estilo mandarín luego del siglo XVIII, pues dice que hasta ese siglo, no era posible escribir mal, a menos que se rompiera con las reglas gramaticales. El lenguaje directo era lo válido en materia literaria, estaba bien visto, y un escritor era bueno si se hacía entender, no si escondía bien lo que quería decir.
Entonces, tenemos que los escritores del siglo XIX y parte del XX se han dado por escribir pomposamente y decretar, mediante la complicidad de sus secuaces los críticos literarios, que el modo de escribir bien es esconder lo que se quiere decir.
Saliendo un poco de la mera crítica literaria que realiza Connoly y yendo al ámbito más general de los discursos, es notorio que el "discurso mandarín", esa distancia entre las formas verborrágicas, intelectualoides pero llenas de sofismas, pomposas e indirectas, y el sentido, el intento de facilitar el mensaje al oyente; también han sido efectivas en el ámbito de lo político. ¿Cómo, si no, puede el nazismo ascender al poder en una democracia, y en Alemania, uno de los países más alfabetizados del mundo por aquel entonces? Es claro que por medio de los cretinos mandarines.
¿Cuándo podríamos ubicar, entonces, el afán por regresar a la mímesis, a la correspondencia directa, entre significado y significante? Es probable que dos exponentes paradigmáticos de esta vuelta al arte directo sean la poesía de Paul Celan y la pintura de David Olère, dos artistas sobrevivientes al holocausto. Y esta hipótesis parte de una afirmación de Theodor Adorno, que expresa que después de Auschwitz, no puede haber poesía. Otras traducciones, en lugar de "poesía" escriben "relato". A los efectos de lo que se quiere expresar, los términos "poesía" o "relato" son equivalentes. Y son equivalentes porque en cualquiera de las dos interpretaciones que se le puede dar a la frase, "poesía" o "relato" corresponden a "poiesis", creación de una forma simbólica para referirse a la realidad.
Volviendo a lo recientemente dicho, las dos interpretaciones de la frase son las siguientes:

1) No puede haber poesía después de Auschwitz, porque toda "poiesis", toda acción creadora y artística que parecía dar cuenta, a través de la historia del arte, de una evolución moral en el alma y espíritu humanos, no impidió la existencia del horror. Hitler mismo, luego de terribles jornadas de matanza y aniquilación de judíos, escribía hermosos versos y pintaba cuadros nada deleznables. Por tanto, Adorno creyó que seguir creando poéticamente después de Auschwitz no impediría que el horror volviera a darse.

2) No puede haber poesía después de Auschwitz porque no hay forma de que el lenguaje pueda utilizar tropos para describir el horror del holocausto. No hay metáforas válidas que puedan dar cuenta de lo que estaba sucediendo en los campos de concentración. La única forma de comunicar el horror es el lenguaje directo, es decir, la ausencia de poesía. Sin embargo, como bien expuso Giorgio Agamben, siempre queda algo indecible, algo que en el fondo es lo esencial del horror, ese silencio que sucede todo discurso, esa doble actitud de "testigo" y "musulmán". En el siglo XX, se debe ser testigo y musulmán para, a través del arte y los discursos, denunciar el horror de la guerra y el odio hacia los pueblos diferentes. Pero si consideramos que el lenguaje no es la realidad tal cual sucede, sino su representación simbólica humana, la mímesis lenguaje=horror es imposible, dado que incluso el lenguaje directo sería una fría y distante metáfora de lo que ocurrió. Es entonces que es también necesaria la actitud del musulmán, y esta se consigue, paradójicamente con respecto a la frase de Adorno, a través del arte y la poesía.

EJEMPLOS DE ARTISTAS "TESTIGO-MUSULMÁN": PAUL CELAN Y DAVID OLÈRE

En cuanto a la poesía de Paul Celan, hay mucha crítica al respecto. Sin embargo, los críticos suelen coincidir en que se debe dar un giro al lenguaje poético para comprender la poesía de Celan. Se debe dejar de lado, justamente, la lectura metafórica plena, el intento de ubicar a Celan entre los ejecutores del "discurso mandarín" de la poesía. La poesía vuelve a tener esa actitud viva de los tiempos pretéritos, que se acercaba directamente al oyente (la poesía era, predominantemente, oral), sin intermediarios ni exégetas. La poesía significaba lo pronunciado, no un sentido difuso tras aquellas palabras entonadas (también era, las más de las veces, cantada).

"TODESFUGUE" ("Fuga de la muerte") de Paul Celan.

Leche negra del alba la bebemos a la tarde
al mediodía la bebemos la bebemos de noche y de mañana
cavamos una fosa en el aire no se está ahí apretado
Vive un hombre en la casa que juega con serpientes que se pasa
escribiendo a Alemania cuando se hace de noche tu cabello de oro Margarete]
escribe y aparece delante de la casa y brillan las estrellas silba para llamar a sus perros de presa]
les silba a sus judíos para hacerles cavar una fosa en el aire
nos ordena tocar para bailar
Leche negra del alba te bebemos de noche
al mediodía y de mañana te bebemos te bebemos a la tarde
bebemos y bebemos
Vive un hombre en la casa que juega con serpientes que se pasa
escribiendo a Alemania cuando se hace de noche tu cabello de oro Margarete]
tu pelo ceniciento Sulamita cavamos una fosa en el aire no se está ahí apretado]
Grita hiendan la tierra ustedes más profundo mientras tocan y cantan los demás]
saca el arma del cinto y se pone a blandirla sus ojos son azules
vamos hundan la pala ustedes más profundo y los demás toquen para bailar]
Leche negra del alba te bebemos de noche
al mediodía y de mañana te bebemos te bebemos a la tarde
vive un hombre en la casa tu cabello de oro Margarete
tu pelo ceniciento Sulamita él juega con serpientes
Grita toquen la muerte y que suene más dulce la muerte es un maestro de Alemania]
grita a ver los violines que suenen más sombríos y ustedes subirán como humo en el aire]
tendrán luego una fosa entre las nubes no se está ahí apretado
Leche negra del alba te bebemos de noche
al mediodía te bebemos la muerte es un maestro de Alemania
te bebemos de tarde y de mañana bebemos y bebemos
la muerte es un maestro de Alemania sus ojos son azules
te alcanza con su bala de plomo da en el blanco
vive un hombre en la casa tu cabello de oro Margarete
azuza en nuestra contra a sus perros de presa nos regala una fosa en el cielo]
él juega con serpientes y sueña que la muerte es un maestro de Alemania]
tu cabello de oro Margarete
tu pelo ceniciento Sulamita.

La referencia a todo lo que en este poema podemos intentar inútilmente catalogar de "símbolo", "metáfora", etc. es una referencia directa. El sadismo y perversión nazi lograba estos horrores: músicos que tocaban Schubert mientras una larga fila de raquíticos judíos, musulmanes, comunistas y homosexuales, entre otros ejemplares de minorías, esperaban por un lugar en las cámaras de gas o crematorios; leche negra de mugre y pudrición que, pese a su estado, había que beber para seguir sobreviviendo, seguir siendo un "muerto vivo"; cabellos sucios de pequeñas niñas que morían en el suelo; perros de cacería que mordisqueaban algún cadáver o cuerpo casi muerto; balas en la frente sin piedad; complicidad de ciertos judíos que trabajaban de escribas, mandaban cartas a los jerarcas de las SS y mantenían los registros estadísticos de las muertes de sus familiares y compatriotas.
El discurso, en última instancia, mantiene esa doble articulación de denuncia (categoría de "testigo" de Agamben) y silencio e imposibilidad de decir, paradójicamente convertida en lenguaje artístico (categoría de "musulmán" de Agamben).


"Los últimos pasos" de David Olère.

De igual modo, pero en el ámbito de la pintura, David Olère mantiene esa doble articulación agambeniana de actitud artística del siglo XX. En su obra "Los últimos pasos", cuyo colorido y alejamiento de las formas miméticas aparentemente inscribe al óleo en la escuela post-impresionista y esto haría las veces de papel "musulmán", todavía se mantiene la actitud de denuncia propia del "testigo" a través de una especie de discurso directo. En pocas palabras, la actitud de "testigo" en pintura se establece por el tema del que se pinta; la actitud de "musulmán" se establece por las técnicas pictóricas, que nunca se inscribirán en un hiperrealismo fotográfico porque son conscientes de que, al igual que luego del discurso directo del testigo debe sucederse un silencio musulmán, la imagen no realista da más cuenta de la realidad en tanto hace consciente al receptor de su calidad de "obra de arte", de "obra-que-no-es-real", esto es, de la imposibilidad de retratar la realidad tal como fue, dando lugar a ese silencio musulmán, ese lapso de reflexión que llenaría el espacio que ningún discurso directo puede llenar entre el lenguaje y los hechos.

jueves, 29 de marzo de 2012

La paradoja identitaria de Aquiles


El patronímico era una forma de identidad en los griegos antiguos. Así, Agamenón y Menelao, en la Ilíada, son llamados "atridas", porque su padre era Atreo. Esa identidad otorgaba cierto poder si el linaje del padre era glorioso, o de lo contrario, era un estigma, si el progenitor acarreaba una maldición de los dioses o cierto deshonor social.
Quiero exponer lo que denomino como "la paradoja identitaria de Aquiles".
Aquiles era un semidiós, cuyo único punto vulnerable era su talón. Esto proviene de una leyenda folklórica que aseguraba que Aquiles, al haber sido sumergido por su madre, la nereida Tetis, a las aguas del poderoso río Estigia, ganó invulnerabilidad en todo su cuerpo, excepto en el talón, que era de donde la madre sujetaba al pequeño. Si tenemos en cuenta que todas las glorias de Aquiles se debieron a su condición de "casi inmortal" y a una areté extraordinaria cuyo origen siempre se remonta a cierto favor divino, entonces podemos considerar que el uso del patronímico en Aquiles (el pelida) va en detrimento de su verdadera identidad. Porque... ¿quién era Peleo? Es cierto que se convirtió gloriosamente en el rey de los mirmidones y que fue quien impulsó a Aquiles a combatir en la Batalla de Troya. Pero la actitud de Aquiles siempre fue reticente a esa batalla, siguiendo más bien los consejos de su madre, quien tampoco quería que Aquiles peleara y quien le sugirió que se escondiera en el palacio del rey Licomedes, disfrazado de mujer. E, incluso, viéndose afrontado por el rey Agamenón, Aquiles pide ayuda a su madre y es esta quien reclama arrodillada a Zeus para que favorezca a su hijo, sin cuyo consentimiento, la historia de Aquiles no sería tal.
Entonces, volviendo a nuestro problema, el planteo puede formularse de la siguiente manera: teniendo en cuenta que la gloria de Aquiles, en la praxis, se debe al favor divino de su madre Tetis, y que de no haber sido por esta, el patronímico le hubiera significado ser, simplemente, el rey de una de las tantas polis que combatieron en Troya (y tal vez su nombre nunca hubiera sido cantado por los aedas); parece contradictorio llamar a Aquiles "el pelida" y considerar que eso le confiere la gloria que todos le concedemos. En realidad, el epíteto genealógico que Aquiles debió portar (si obviáramos la línea patriarcal fuertemente marcada en la edad homérica) es el matronímico, es decir, "Aquiles, el tetida". Solo con esta posibilidad, no entrarían en contradicción la gloria desmedida de Aquiles, y su linaje.

lunes, 26 de marzo de 2012

Rodin y la obscenidad de la tradición mimética.


Si hay una obra de arte obscena (1), teniendo en cuenta que el siglo XX surge y se inicia cargado de crítica con respecto a la cultura artística tradicional de afán mimético y naturalista, es "El pensador" de Auguste Rodin. La obra fue presentada al público en 1904. Tan solo tres años después, "Las señoritas de Avignon" de Picasso imponen un nuevo paradigma desde el punto de vista estético. Freud ya venía sentando las bases del psicoanálisis desde 1895, y las tendencias pictóricas, que desde el impresionismo habían abandonado la mímesis para hacer hincapié en la técnica del color y de las distintas formas de trazos, puntillismos, etc., ya iban forjando la impronta vanguardista. Ante todo este aire de renovación en el ámbito intelectual y artístico, ¿qué lugar queda para "El pensador" de Rodin? Una escultura que no se diferencia, a simple vista, de otra que pudiera haber sido hecha en el Renacimiento, o en pleno siglo de Oro de Pericles, no pareciera comulgar con este siglo XX que pretende alejarse de la tradición lo más pronto posible. Y cuando hablamos de Rodin, lo tomamos como forma metonímica de toda la tradición escultórica que, aún en el siglo XX, sigue regida por la escuela tradicional del naturalismo y la mímesis.

La explicación a la aceptación atemporal (y, por ende, "obscena", como la hemos calificado) de la obra susodicha puede estar dada por el hecho concreto de dividir una obra de arte en forma y contenido. Si bien la forma de "El pensador" (una escultura clásica, que debió ser aborrecida por los paladines de la nueva cultura en gestación) no coincidía con el nuevo gusto intelectual-estético en boga; el contenido de la obra (un pensador, filósofo, intelectual) pertenece al ámbito de lo sagrado casi mítico, de lo inalcanzable para las masas, de una elección de vida acorde con la tradición humanista clásica, una elección arcaica en relación a una sociedad industrializada, cuyo interés por la biología y el conocimiento específico iba en aumento.
Un pensador no puede banalizarse con cualquier obra de arte moderna -pensarían- y el formato tradicional clásico es el único que le podría sentar bien.

 Ahora bien, las características en la representación del pensador de Rodin tampoco se asemejan al prototipo de intelectual de comienzos del siglo XX. No hay barba, ni lentes, ni un gramo de gordura o fealdad. El Pensador sigue esa línea de la "mens sana in corpore sano" griega. Además, está solo, sentado al aire libre, con el puño sosteniendo el mentón, pasivo, elucubrando, de seguro, sobre cosas de la vida. También eso es típico de la sociedad clásica. No se representa, en absoluto, al intelectual libresco, de escritorio, incluso a caballo entre filósofo y científico que venía gestándose en el nuevo siglo.
La mímesis, en esta obra, paradójicamente, no es una descripción, es una prescrpción. Es la mímesis de un recuerdo, de un prototipo ahistórico del pensador clásico, no la viva y actual imagen del intelectual que existía en la época en que la obra artística surgió. La tradición mimética es obscenidad.


(1) Con "obsceno", nos referimos no a la definición del diccionario, que hace referencia a algo impúdico, sino más bien al origen etimológico, que significaría "fuera de escena". Esta palabra era utilizada en el teatro griego para denominar las escenas que no se mostraban, pero que todos entendían que habían sucedido, por ejemplo, un asesinato.

domingo, 19 de febrero de 2012

Nota 5



Algunas lluvias refrescantes, por suerte, han atenuado la gran ola de calor que se había prolongado durante lo que va de febrero. Al menos en Montevideo, la situación climática es esa. Y me agrada que así sea. Yo soy del tipo de personas que se quejan del calor, pero sí disfrutan el frío. No hay nada tan molesto como escuchar a aquellos que, dominados por cierta variedad ignota de esquizofrenia, se quejan del calor en verano y del frío en invierno. Nada les viene bien.
Luego de "terminar de mudarme" (lo escribo entrecomillado porque o bien uno nunca termina de mudarse, o bien necesita muchos meses para ello), paradójicamente, descubrí que había dejado algunas cosas, que podría denominar "imprescindibles", en Maldonado. Hasta hoy no he comprendido cómo pudo ser posible dicha omisión.
Una de las cosas olvidadas es la guitarra eléctrica y el amplificador. En realidad, esas son dos cosas, pero las considero como una sola entidad dado que una, sin la otra, no tiene utilidad alguna. Es algo así como el apellido Ortega y Gasset. He tenido algunas ideas musicales que, hasta ahora, no he podido materializar en la guitarra, y realmente la extraño.
Otra es el DVD. En la feria de San Pancracio, que podemos encontrar los días 12 a lo largo de la calle Inca, en el conocido barrio de La Comercial, pude comprar seis películas por el módico precio de 100 pesos. Ahora que Megaupload desapareció, y que aún no he hecho los trámites para tener Internet en casa, mi único vínculo con el cine que me gusta es la compra de películas truchas, alquiler en el videoclub y ciertas funciones de la sala Cinemateca. Por ejemplo, hace más o menos una semana fui a Cinemateca 18. Daban "Tres monos" del turco Nuri Bilge Ceylan. El título hace una clara referencia al conocido ícono en el cual tres monos anulan algunos de sus sentidos con sus manos: uno se tapa la boca, el otro los ojos y el tercero los oídos. Siempre me han hecho recordar el cuadro "El grito" de Edvard Munch. Creo que el paralelismo puede estar dado porque ambas obras de arte transmiten una cierta desconformidad con el caos de la época contemporánea; una de ellas denunciando la hipocresía  de las personas que parecen mudas, ciegas y sordas ante las desgracias del mundo; la otra transmitiendo el horror de un hombre aturdido por el vértigo que genera la modernidad, intensificado por la técnica pictórica de Munch, que recuerda a los paisajes con cielos nublados de Kandinsky.
Las últimas cosas olvidadas son las herramientas. Entre ellas una pinza, que me serviría para colocar un pasador en la puerta, y el taladro, el tan mágico taladro, gracias al cual mis ventanas contarán con unas hermosas cortinas y el hermoso sol no invadirá más mi living, ni me achicharraré en las horas de lectura.
Todo tiempo futuro será mejor, creo.

jueves, 2 de febrero de 2012

Nota 4


Me estoy mudando. ¿Eso qué significa? Bueno... varias cosas. Pero por sobre todas las cosas, significa cambios. Cambio de ciudad: de una no tan alejada de lo pueblerino a una enorme ciudad de anónimos. De Maldonado a Montevideo. Sin embargo, yo nací en Montevideo y viví muchos años en Maldonado, por lo tanto, cada vez que visito, pernocto o me instalo por algún tiempo en cualquiera de los dos lugares, siempre me siento parte, reafirmo mi identidad y vuelvo a un sitio querido. Muchas calles, plazas, librerías o cafés de ambos lugares me traen recuerdos y me generan "saudade".
Otro de los grandes cambios es el cambio de costumbres, en el sentido más amplio que pueda dársele al término. Paso de vivir con mi madre y hermanos a vivir solo, o, eventualmente, con Verónica. No queremos apurar los designios de Dios (quien, por cierto, se debe estar divirtiendo constantemente, desde allá arriba, mirando cómo los humanos intentamos, a duras penas, seguir sus ignotos designios) y creemos que las cosas se deben dar paso a paso. En fin, ese es otro tema. Estábamos en el paso de mi vida familiar a mi vida solitaria. Sí, allí estábamos. Bueno, en realidad, en Montevideo no estoy solo, lo que se dice solo solo: están mis abuelos, mis tíos y mis primas, sin contar varios amigos y conocidos que sería bueno frecuentar más seguido, un proyecto musical con el cual estoy muy entusiasmado, un plan de estudio, un plan de trabajo, un plan de escritura.
En fin, en Montevideo está mi destino, pero no podré evitar, siempre que regrese a Maldonado, respirar hondo, sentir el olor a mar y recordar los chapuzones en la playa, mirar por doquier y verse rodeado de pinos y eucaliptus, sentir los pájaros por las mañanas y los grillos por las noches, tocar las rugosas, blancas y húmedas paredes que me han albergado durante quince años, abrazar pura, larga y amorosamente a mi querida madre, que, aún si me lo propusiera, no podría apartar jamás de mi vida.
Supongo que uno siempre vive en más de un lugar, ¿no?

lunes, 5 de diciembre de 2011

Nota 3

Ayer la playa estaba rara. Ahora que lo escribo, y ayer que lo pensé, inevitablemente se me vienen a la mente todas esas propagandas a favor del medio ambiente, que arremeten contra la contaminación y suponen que los grandes (y los pequeños, también) cambios climáticos y geológicos se deben a que los seres humanos hemos sido "malos inquilinos" (esta expresión aparece también en una revistita de Testigos de Jehová que encontré tirada en casa). Me pregunto por qué la metáfora del inquilino recae sobre el humano. ¿Es que el humano es menos residente natural que los animales o las plantas? El mero hecho de que el humano sea racional lo enfrenta inmediatamente con el ambiente, porque el progreso y el ambiente son una eterna contradicción. Las teorías de lo sustentable y lo sostenible carecen de rigor.
En fin, desde donde quiero comenzar es que la playa estaba rara ayer. El agua se había retirado demasiado. Me percaté de ello porque el muelle de la parada 27 usualmente se interna unos dos metros en el agua, y ayer ni siquiera llegaba a la parte de la espuma de la orilla. Sin embargo, unos pasos más adelante (iba caminando hacia Piedras del Chileno), supuse que el agua, en la madrugada (o hace dos noches, tal vez), había estado cercana a los médanos. Esta suposición nació de una observación involuntaria: un lobito de mar yacía cercano a los médanos. Tenía al menos veinticuatro horas de finado. Su cabeza se la habían comido las gaviotas y solo quedaban los huesos del cráneo. El cuerpo aún parecía intacto. Los versos de Baudelaire aparecieron solos en mi mente:

Recuerda lo que vimos, alma mía,
esa mañana de verano tan dulce:
a la vuelta de un sendero una carroña infame
en un lecho sembrado de guijarros...

Una mujer joven tomaba sol cercana al cadáver del lobito. Eso me impresionó, porque ella parecía no oler el inmundo aroma que aquel cuerpo rodeado de moscas exudaba. Ella tan solo estaba allí, inerte, dejando que los rayos solares vayan tostando su ya dorada piel. Mis ojos volvieron al lobito, y una vez más se posaron en la muchacha. El paralelismo fue inevitable. Uno de los cuerpos estaba muerto, el otro permanecía de un modo similiar a la muerte. Quietud y calcinación. De repente, noté que muchas personas, en el verano, se mueren por un momento, mientras toman sol. Es una muerte que dura poco tiempo, el tiempo en que uno, sin querer, cierra los ojos y la pesadumbre del ocio lo obliga a sumirse en un sueño, y el sol sigue insistente, penetrando por todos los poros de la piel. Una muerte turística, a la moda, una muerte con clase.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Nota 2

Peñarol perdió por primera vez en el apertura. Esto no significa tanto, seguimos manteniendo la punta y el liderazgo, pero perder un invicto siempre es como romper una promesa, una promesa no dicha (implícita, que atesora cierto afán por la excelencia) pero promesa al fin.
Hoy amanecí con el "Loaded" de The Velvet Underground, y, después del partido, sentí que la frase: "¿Quién ama el sol? ¿A quién le importa si hace crecer las plantas, a quién le importa lo que haga, desde que me rompiste el corazón?", que bien podría ser el estribillo de un tango, es el sentimiento que queda en algunos hinchas que, en estos últimos tres partidos de Peñarol, han ido presenciando un declive, un proceso de descomposición muy gradual, que esperamos que se arregle.
Dejando el fútbol de lado, el concierto y recital (que, etimológicamente, no son la misma cosa) de anoche, de la reciente banda Billy James and His Mystic Chicken, resultó gratificante. No solo porque soy uno de los integantes de la banda, y porque me tocó presentar y, de algún modo, publicar mi arte, sino porque al menos al parecer, el público aceptó con gratitud la propuesta. Es cierto que más que agrado, puede haber causado sorpresa, debido a que no realizamos una propuesta muy usual, pero, de todos modos, hubo aplausos y sonrisas, que es el mejor "termómetro" para medir el éxito o fracaso de este tipo de eventos.
Para los que apoyan y siguen constantemente a este archiduque, sepan que hay varias ofertas artísticas interesantes que le han surgido hace poco, y que serán ampliadas en las siguientes notas de este blog.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Nota 1

¿Nunca les pasa que esperan algo con ansias, casi con desesperación, y cuando llega, no era lo que habían idealizado? Bueno, así estoy. Creía que después de egresar del profesorado de literatura, iba a ser alguien diferente, alguien que pudiera participar del mundo cultural con mayor autoridad y reconocimiento por parte de los demás. Eso no fue así. Ahora, la nueva idealización está en el hecho de publicar. Pienso, constantemente, "Cuando publique, sí... ya está, puedo decir que soy escritor. Puedo leer en mesas redondas, la gente me va a reconocer y saludar, y todo va a ser color de rosa". Pienso eso, pero sé que tampoco va a ser así. Todo es cuestión de salir a la cancha ya, ahora. Lo bueno, lo grandioso, la vida, no está después; está ahora. No hay ni que tener un título, ni que publicar... hay que mostrarse, y chau. Por eso, yo me voy a mostrar el viernes 4 de noviembre, a las 21:00, junto a Billy James, en el Jazz Café, para hacer música y poesía.
Los espero.

domingo, 30 de octubre de 2011

El regreso

Usted, que seguía fervorosamente las novedades de Applecore. Usted, que lloraba con cada desgracia del archiduque, o se alegraba de sus éxitos. Usted, que siempre comentaba los textos de este patricio postmoderno, fueran malos o buenos. Esta reapertura es para usted. El archiduque ha vuelto para quedarse por tiempo indefinido. "No caduca", dice su cédula de identidad. En este sitio, volverán a compartir, usted y el "archi", textos que informen acerca de la cotidianidad de un noble rodeado de plebeyos y villanos. Varios de los personajes y situaciones de Applecore, aquel planeta que estalló y cuyos sobrevivientes residen en la tierra, volverán a protagonizar las líneas de este nuevo blog.
Gracias, desde ya, por seguir este nuevo mundo, esta nueva manzana roída por el pecado original, esta nueva Applecore.