domingo, 19 de febrero de 2012
Nota 5
Algunas lluvias refrescantes, por suerte, han atenuado la gran ola de calor que se había prolongado durante lo que va de febrero. Al menos en Montevideo, la situación climática es esa. Y me agrada que así sea. Yo soy del tipo de personas que se quejan del calor, pero sí disfrutan el frío. No hay nada tan molesto como escuchar a aquellos que, dominados por cierta variedad ignota de esquizofrenia, se quejan del calor en verano y del frío en invierno. Nada les viene bien.
Luego de "terminar de mudarme" (lo escribo entrecomillado porque o bien uno nunca termina de mudarse, o bien necesita muchos meses para ello), paradójicamente, descubrí que había dejado algunas cosas, que podría denominar "imprescindibles", en Maldonado. Hasta hoy no he comprendido cómo pudo ser posible dicha omisión.
Una de las cosas olvidadas es la guitarra eléctrica y el amplificador. En realidad, esas son dos cosas, pero las considero como una sola entidad dado que una, sin la otra, no tiene utilidad alguna. Es algo así como el apellido Ortega y Gasset. He tenido algunas ideas musicales que, hasta ahora, no he podido materializar en la guitarra, y realmente la extraño.
Otra es el DVD. En la feria de San Pancracio, que podemos encontrar los días 12 a lo largo de la calle Inca, en el conocido barrio de La Comercial, pude comprar seis películas por el módico precio de 100 pesos. Ahora que Megaupload desapareció, y que aún no he hecho los trámites para tener Internet en casa, mi único vínculo con el cine que me gusta es la compra de películas truchas, alquiler en el videoclub y ciertas funciones de la sala Cinemateca. Por ejemplo, hace más o menos una semana fui a Cinemateca 18. Daban "Tres monos" del turco Nuri Bilge Ceylan. El título hace una clara referencia al conocido ícono en el cual tres monos anulan algunos de sus sentidos con sus manos: uno se tapa la boca, el otro los ojos y el tercero los oídos. Siempre me han hecho recordar el cuadro "El grito" de Edvard Munch. Creo que el paralelismo puede estar dado porque ambas obras de arte transmiten una cierta desconformidad con el caos de la época contemporánea; una de ellas denunciando la hipocresía de las personas que parecen mudas, ciegas y sordas ante las desgracias del mundo; la otra transmitiendo el horror de un hombre aturdido por el vértigo que genera la modernidad, intensificado por la técnica pictórica de Munch, que recuerda a los paisajes con cielos nublados de Kandinsky.
Las últimas cosas olvidadas son las herramientas. Entre ellas una pinza, que me serviría para colocar un pasador en la puerta, y el taladro, el tan mágico taladro, gracias al cual mis ventanas contarán con unas hermosas cortinas y el hermoso sol no invadirá más mi living, ni me achicharraré en las horas de lectura.
Todo tiempo futuro será mejor, creo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Fabián, muy buena y amena nota, creo que sobre el comentario que la gente se queja del frio en inverno y el calor en verano es porque se expresa incompresiblemente, en realidad lo que la gente desea es que haya el calor del verano en invierno para no pasar frio y como contrapartida el frio del invierno en verano para evitarse todos los acondicionadores de aire que en general se usa como una sucursal ártica o antártica, provocando grandes contrastes de temperaturas.
ResponderSuprimirAprovecho esta oportunidad y medio para dejarte un enlace sobre la película de 14 horas que te comenté, de pronto tiene algún valor para ti de carácter informativo, quizás hasta conoces al director y sus otras películas.
Abrazo y mucha suerte en la capital.
José
Muchas gracias, José, por leer, comentar y por el enlace, que no aparece, por cierto...
SuprimirAbrazo!